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martes, 1 de noviembre de 2011

NO TODAS LAS RUBIAS SON TONTAS

Tópico femenino o blasfemia ancestral, nos serviremos de este enunciado para adentrarnos de uno de los proyectos más logrados en el mundo comercial de la segunda mitad del siglo XX. Veamos, ¿cómo convertimos, a simple vista, un juguete en el icono de un colectivo social? ¿Debe aunar tradición y sencillez? ¿O debemos romper con las normas y sorprender a los espectadores?


La historia de la famosísima muñeca Barbie comienza en 1959, de la mano de Ruth Handler, confundadora de la empresa Mattel. Por aquella época, las niñas solían jugar a ser “mamás”, utilizando muñecos tipo bebé. Barbie revolucionó al mundo, ya que proponía dejar a un lado el papel de madres y poder jugar con una muñeca en la que las niñas se veían reflejadas, y que más tarde imitarían para poder ser igual que ella. En definitiva, consiguieron que Barbie fuera un modelo de vida. Pero no todo es fácil en un principio.

En 1988, cuando la muñeca norteamericana llegó a España, el mensaje de bienvenida sintetizaba un rechazo generalizado por parte de muchas asociaciones de madres y padres, profesores, y grupos  en pro de los derechos de la mujer, que no confiaban en la nueva muñeca. DESCONFIANZA. Esa es la palabra clave que debemos tener  en cuenta, y que no sólo veremos reflejada en esta época, sino que se verá expandida en la época actual, donde la apertura de nuevos medio de comunicación, la globalización del mercado o los nuevos peligros sociales provocan ese desarraigo en la confianza del cliente. Para ello, Barbie, y el resto de negocios en la historia, han contado con la figura de los RELACIONES PÚBLICAS, personas que han de saber transmitir una confianza casi fraternal entre producto y destinatario.

Empatía, saber hablar, entender y escuchar son cualidades necesarias que un relaciones públicas ha de albergar, bajo el lema de “hacer bien las cosas y hacerlas saber”, es decir, resolver los conflictos para que se aúnen INTERÉS PARTICULAR  E INTERÉS GENERAL, y que además, el resto del mundo sepa que en tu empresa o en tu negocias sabes hacer que no haya perdedor alguno.

Para ello, su trabajo consta de unas cuatro fases: 1º) Diagnóstico del problema. 2º) Proposición de objetivos. 3º) Diseño y desarrollo de una estrategia, en función de los elementos de la comunicación (canal, mensaje, código y receptor). 4º) Evaluación.

Y así, junto a diferentes actividades con el fin de hacer presente la imagen de un producto, Barbie se coló en nuestras vidas. ¿Cómo?  Exposiciones de moda y diseño, patrocinados por la marca, primera conferencia mundial Barbie, con el concurso ‘Cómo conseguir un mundo mejor’, grandes modistos que se disponen a crear los vestidos de la muñeca, primeras becas Barbie, en torno a otro concurso, ‘Qué quieres ser de mayor’. primer estudio en torno a las preferencias laborales de las niñas en España.

Moda, becas, integración laboral. Madres, padres, profesores, asociaciones de mujeres 
EN EL BOLSILLO.

Y con poco más, Barbie se ha convertido en la muñeca estrella de toda una generación de niñas que en torno a los años ochenta, noventa y siguientes, han creído ver en su juguete preferido, un modelo de vida que proyectar en un futuro.

Pero no solamente existe este valioso ejemplo en el que todos ganan. Valenbisi es otro sistema en el que tanto Valencia, sus ciudadanos y la empresa gestora salen beneficiados. La Volta al peu, patrocinada por El Corte Inglés, la paella más grande (Guinness record) de Fairy, etc. 
Las empresas han de comprometerse socialmente (o por lo menos han de hacerlo creer), 'ayudando comercialmente', intentando crear un mundo mejor.   Porque cuando coexiste el silencio, comienzan los rumores sobre la fiabilidad de dicha entidad, como McDonald's con su 'carne de calidad', o las ONG's, de las que mucha gente no se fía, y por ello, publican sus memorias anuales. 

Para finalizar, una última reflexión. Cocacola crea en 2009 el Instituto de la Felicidad, una organización que tiene por objetivo conseguir que los españoles lleguen ser felices, encontrando de verdad los verdaderos motivos por los que sonreír. A través de conferencias, reuniones, un programa en la televisión pública o un blog, la empresa quiere hacer mella y patentar incluso "la fórmula secreta de la felicidad". Aquí tenéis un enlace con algo más de información. 

Pero, ¿qué interés tiene Cocacola en que seamos felices? ¿Quiere la empresa que, de verdad, lleguemos a realizarnos como personas? ¿Tan difícil es ser feliz, para que tenga que venir una empresa, imagen de la globalización, a decirme qué es lo que tengo que hacer? 

Me parece, señores, que el Compromiso Social de Cocacola se impregnó de alguna que otra obra de Robert Louis Stevenson. Pero quiero que opinen, que me digan qué narices piensan de todo esto.

Y recuerden que pueden pagar contrarembolso, con tarjeta de crédito, o con la tarjeta de compra del Corte Inglés. (-20% con carnet de Estudiante). Si no está satisfecho, le devolvemos el (poco) dinero.

El cliente, o sea, USTED, siempre lleva la razón.